El llamado de la bruja interior
- Kass

- 30 sept
- 2 Min. de lectura
Octubre siempre llega con un aire distinto. Las tardes se tiñen de dorado, el viento sopla más fresco y, aunque parezca casualidad, nuestro cuerpo también lo sabe: algo en nosotras se despierta.
No es solo la cercanía de las calabazas, ni el murmullo de los disfraces en escaparates; es un pulso más antiguo, un recordatorio de que existe en cada mujer —y en cada ser que decida escucharlo— una bruja interior que ha estado aguardando.
Hablar de “bruja” no significa necesariamente hablar de magia negra, pócimas o hechizos. Esa es la versión distorsionada que durante siglos se ha contado para infundir miedo y mantenernos alejadas de nuestro poder.
En esta serie de artículos quiero invitarte a mirar más allá del mito y acercarte a la bruja como símbolo: como arquetipo de sabiduría, de conexión con la naturaleza y de una espiritualidad práctica que nos recuerda que también somos parte de los ciclos de la tierra.
El mes de octubre nos presta el escenario perfecto.

Es el tiempo en el que los mitos sobre brujas, fantasmas y supersticiones florecen, pero también es una oportunidad para preguntarnos: ¿qué significa ser “bruja” hoy? ¿De qué manera podemos reconciliarnos con esa palabra que tantas veces fue usada en contra de nosotras? Y, sobre todo, ¿qué nos enseña esa reconciliación acerca de nuestro propio camino de autoconocimiento?
Las brujas fueron perseguidas no solo por practicar rituales, sino porque encarnaban una forma distinta de poder: sabían leer las hierbas, escuchar la luna, curar con las manos y confiar en la intuición.
En un mundo donde la razón y la estructura social buscaban controlarlo todo, esa libertad resultaba peligrosa. Por eso, el mito de la bruja malvada fue más fácil de contar que la verdad de la mujer sabia y conectada con la tierra.
Hoy, lejos de hogueras y señalamientos, podemos resignificar esa imagen. Ser bruja puede significar simplemente honrar tu intuición, cuidar de tu cuerpo como un templo, crear rituales cotidianos que te devuelvan al presente o recordar que la naturaleza tiene un pulso que también late en ti.
No se trata de poderes sobrenaturales, sino de una espiritualidad holística: una manera de vivir con más conciencia, más respeto por nuestros ciclos y más gratitud por lo que nos rodea.
En esta nueva serie exploraremos los mitos más comunes sobre las brujas, el simbolismo del mes de octubre y las formas en que podemos reconectar con esa parte de nosotras que, aunque dormida, nunca desapareció. Hablaremos de historias, de símbolos, de prácticas sencillas y de cómo resignificar el miedo para transformarlo en poder.
Este no es un viaje hacia lo oscuro, sino hacia lo profundo. Un recordatorio de que las raíces de la bruja y las raíces de la naturaleza son las mismas, y que al volver a ellas nos encontramos también a nosotras mismas.
Porque octubre no solo nos habla de muerte y misterio: nos recuerda que, bajo cada hoja que cae, hay un renacer esperando. Y en ese renacer, la bruja interior sonríe.




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