El despertar de la intuición
- Kass

- 30 jun
- 3 Min. de lectura
Es normal que muchas de nosotras rechacemos los malestares que surgen en las crisis. Puede ser cualquier tipo de crisis en las que experimentamos sensaciones no tan lindas, como angustia, soledad y sentimientos de vacío.
Incluso las astrólogas con más experiencia han cruzado ese puente entre la resistencia y la intuición. A ese momento le llamaremos «despertar intuitivo», ¿está bien?
Puede que estés tratando de conectar contigo misma o que simplemente quieras integrar métodos más espirituales para configurar tu bienestar personal. O también puedes tener una misión espiritual que te está llamando y que necesita expansión. Para conseguirlo, primero hay que entender que nuestra intuición es poderosa y que puede otorgar una vista panorámica del universo.
Comenzar en el mundo de la astrología no es tan difícil como puede parecer (siempre y cuando estés dispuesta a dar el primer paso). Por principio, acepta que hay algo dentro de ti que requiere atención: tu voz interna.
¿Has sentido que te ignoras para escuchar otras voces y que al final las cosas salen mal por no haber seguido tu intuición?

No eres la única a la que le ha pasado, y es que el despertar intuitivo se caracteriza principalmente porque aparece en momentos oscuros del alma; sentirás que estás en crisis, que todo a tu alrededor se está tambaleando y que la única solución es mirar al cielo pero también mirar adentro de ti.
Por alguna razón, en ese instante sentirás el impulso de buscar información, de encontrar a personas que se sientan como tú y que quieran lo que tú: entender el universo y poder comunicarte en su mismo lenguaje.
Dicho así, entendemos que una crisis personal y/o espiritual puede sentirse a la vez como un portal a algo desconocido pero que llama nuestro nombre con mucha fuerza. Además, como es un camino invisible, habrá miedo e incertidumbre porque no podrás discutirlo con nadie. Esto al menos hasta que encuentres una comunidad que esté alineada contigo.
Algunas astrólogas cuentan haber sido niñas altamente sensibles, con imaginación vívida, conexión con la naturaleza, o interés temprano por el tarot, la luna, los sueños. La astrología aparece como una prolongación de ese mundo simbólico.
En su libro Initiated, Amanda Yates García dijo:
“Siempre soñé con planetas, con mapas. Cuando descubrí que eso era astrología, todo encajó.”
Al contrario de Amanda, tu camino puede iniciar con simple curiosidad. Una imagen o una frase puede llevarte a descubrir que algunos paradigmas de la vida se resuelven con algo más que lógica y matemáticas (aun cuando la vida no se puede reducir a tan poquitos elementos).
Si no tienes conocimiento alguno, no te preocupes: muchas comienzan como aficionadas, pero una lectura precisa o una fuerte conexión simbólica transforma la curiosidad en vocación. Esa transición suele sentirse como una “llamada del alma”, no como una decisión profesional calculada.
¿Y cómo se vive ese llamado?
Pues el llamado hacia la astrología suele vivirse como:
Un acto de memoria espiritual (recordar algo antiguo)
Una búsqueda de sentido en medio del caos
Una respuesta intuitiva a lo simbólico y lo invisible
Una forma de resistencia o sanación en clave femenina
Para otras personas, el llamado puede surgir en momentos liminales (de profunda tristeza):
Duelo, ruptura, enfermedad, vacío existencial.
Necesidad de sentido más allá de lo racional.
Rechazo o saturación de discursos religiosos tradicionales o estructuras patriarcales.
En estos casos, muchas encuentran en la astrología un lenguaje simbólico que da forma a su experiencia interna.
Otras hechiceras afirman haber sentido que “la astrología las encontró” y no al revés. Es decir, algo les hizo sentido de inmediato: una lectura que las conmovió profundamente, una conexión con los símbolos, o la sensación de estar recordando algo antiguo (como si pudieran ver “más allá”).
Entonces, recuerda: astrólogas jóvenes, brujitas nuevas como tú y como yo, también oyeron un “llamado” o una atracción intuitiva y profunda hacia la astrología o el esoterismo, incluso desde niñas o en momentos de crisis. No lo describen como una elección puramente racional, sino como un tipo de despertar simbólico, emocional o energético, a menudo vinculado a otros factores:
1. Sensación de destino o reconocimiento
2. Crisis personal como portal
3. Intuición cultivada desde la infancia
4. El símbolo como lenguaje del alma
5. Fascinación que se vuelve vocación
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